Centro invernal ubicado en Villa Pehuenia se está convirtiendo en un destino cada vez más frecuentado por el turismo argentino y chileno. Y es administrado por comunidades.

VILLA PEHUENIA.- No hay mejor postal que cruzar la cordillera, llegar a Villa Pehuenia y observar los picos nevados del Cerro de la Batea, traducción del nombre mapuche del volcán Batea Mahuida. Dicen los entendidos que una de las principales características que diferencia este parque de nieve del resto de los grandes y clásicos centros de esquí argentinos es la temprana nieve y su prolongada permanencia. Esto permite disfrutar del esquí durante casi cinco meses, cosa no habitual en el resto de los centros invernales.

También coinciden los entendidos en que las laderas son las más reparadas del viento y que sus pistas presentan menos dificultades para la práctica del deporte blanco que el resto, siendo uno de los complejos preferidos por parejas con niños y familias en general. Pero sin duda su gran carta de presentación es el hecho -sorprendente para muchos- que es administrado totalmente por miembros de comunidades mapuche de la zona, en una alianza publico-privada que es vista en el lado chileno como un camino también a transitar.

 

Se cuenta que un día, los mapuches de la comunidad Puel se calzaron los esquíes, organizaron un proyecto de inversión e hicieron de Batea Mahuida un parque de nieve que con los años ha conquistado a los turistas que buscan algo especial, no solo nieve como parque de diversiones.

El Batea Mahuida es un volcán dormido, con 600 metros de pista para la práctica de esquí alpino, nór-dico y snowboard. El centro está a 300 kilómetros de Neuquen y a ocho kilómetros de Villa Pehuenia, un paraíso rodeado por las aguas cristalinas de los lagos Aluminé, Moquehue y Ñorquinco, y bosques de araucarias milenarias.

De Batea Mahuida depende el trabajo de unos 50 integrantes de la comunidad mapuche Puel: ofrece servicios de restaurante y confitería, además de alquiler de equipos, trineos y motos de nieve. En el cerro, las mujeres cocinan comidas típicas con piñón, base del alimento de los mapuches en esta región de la Patagonia argentina y chilena.

En Batea Mahuida se puede practicar esquí nórdico, alpino, paseos en motos de nieve o raquetas para caminar entre los bosques de araucarias. También cuenta con una confitería para degustar comidas típicas como el piñón (fruto de la araucaria) y adquirir artesanías mapuches. La pista principal llamada Monkol (nombre cultural y natural del lugar donde está el T-bar), de 700 metros de longitud, se encuentra a 1.700 metros sobre el nivel del mar. Otra de las pistas, llamada Chankin, se extiende por 150 metros de longitud, con su medio de elevación, un poma o ski lift. Además posee una pista de trineos exclusiva para niños y niñas.

Pero no sólo para esquiadores está pensado el parque. Los paseos por la nieve son un clásico. Se inician desde la base del complejo por una picada en territorio de la Comunidad Puel. El recorrido abarca gran diversidad de paisajes, ambiente volcánico, mallines, bosques de araucarias, dos lagunas enclavadas en el volcán y dos miradores. También se puede llegar en vehículo hasta unos 300 mts. antes de la boca del volcán. Otra seductora característica de hacer una caminata es la imponente vista que se obtiene de los volcanes Icalma, Villarrica, Lanín y de los lagos Aluminé y Moquehue.

La iniciativa de convertir el volcán en un complejo abierto al público dio trabajo a muchos jóvenes de la comunidad. Los más grandes ayudan, empujan y colaboran, pero son los miembros de la nueva generación los que más se entusiasman con esta nueva actividad que, a futuro, esperan se transforme en la principal fuente de ingresos de la Comunidad que lucha por transformar a Batea Mahuida en un centro turístico recreativo que funcione durante todo el año.