Un grupo de jóvenes chilenos creó Travolution, una red global de turismo comunitario, con el objetivo de hacer del negocio turístico una herramienta de desarrollo sostenible para las localidades. Diversas redes de Turismo Mapuche ya forman parte de esta iniciativa.

SANTIAGO DE CHILE.- Sebastián Gatica visita lujosos hoteles en Uganda y se impresiona. Las artesanías "tradicionales" que decoran los pasillos han sido importadas desde otros países, y las comunidades indígenas, completamente excluidas de los planes turísticos del gobierno, ni siquiera pueden defenderse de los animales que se comen su ganado -e incluso a algunos de ellos- pues tanto éstos como los parques nacionales donde habitan están protegidos por ley.

"Es una industria de millones de dólares, pero que pasa por las narices de las comunidades locales, sin dejar ningún beneficio o valor para ellas", piensa Sebastián, mientras estudia un doctorado en empresas sociales en Londres. Al regresar a Chile, y ya con la idea de Travolution en su cabeza, se reúne con Juan Marambio y comienzan a desarrollar la "red global de turismo comunitario".

Desde entonces -hace ya cuatro años- han viajado a distintos lugares del mundo, como Nepal, Camboya, Egipto, Colombia y, por supuesto, Chile buscando iniciativas de turismo comunitario, generando redes de trabajo, ofreciendo asesorías y asistencia. Como explica Juan Marambio, en las comunidades ya hay un discurso instalado: "Quieren, a través del turismo, valorar su propia historia y tradiciones, mostrarle al mundo cómo son y cómo viven, pero les falta más conocimiento del negocio y por sobre todo saber que no son los únicos en esto".

Para generar esta comunicación entre las distintas comunidades se han valido de todos los recursos existentes: visitas para intercambiar experiencias, teléfono, email y, por supuesto, la plataforma online www.travolution.org. Hace unos meses, por ejemplo, la psicóloga Carolina Peña estuvo en el Valle del Huasco presentándoles el proyecto a las comunidades. Esto, de luego de haber caminado tres meses por Nepal, conociendo el turismo comunitario de la zona.

Hoy la ONG Travolution materializa su trabajo en el Primer Encuentro Nacional de Turismo Comunitario, que se está realizando en estos días en el Valle de Elicura, región del Biobío, con el apoyo de Sernatur, Conadi y otras entidades, todo esto con el fin de potenciar los emprendimientos locales e impulsar una plataforma de trabajo común.

De esta forma, comunidades de todo el mundo se insertan en una industria que representa el 10% del PIB global y que, en medio de la crisis económica, crece a tasas de entre un 6% y 8%, aportando con el valor de su cultura y tradiciones, un nicho que cada vez atrae a más turistas.

Los programas


Los lazos de Travolution recorren todo el mundo y se amplían permanentemente. Pero sus creadores tienen "proyectos regalones", que promocionan con mayor ahínco, la mayoría dentro de Chile. Es el caso de la Eco-red Lickan Antay, una asociación ecoturismo indígena ubicada en San Pedro de Atacama, compuesta de 27 comuneros socios de la cuenca del Salar de Atacama.

Como explica Juan Marambio, Lickan Antay busca mostrar San Pedro de Atacama desde el prisma de sus pueblos originarios: "Ellos ofrecen recorridos culturales por Socaire, con guías que han crecido en comunidad, almuerzos atacameños, donde turistas participan de las preparaciones, una "caravana ancestral", con un hermoso paseo en llama por el desierto, y una excursión especial de observación astronómica, basada en la cultura aimara".

En el sur de Chile está la experiencia de la comunidad de Trongol, en la cordillera de Nahuelbuta, Región del Biobío. En su "Ruta del Puma" se recorren bosques nativos de impresionantes araucarias bordeando el nacimiento de tres ríos (Pilpilco, Carampangue y Trongol) y compartiendo las actividades cotidianas que realizan los colonos de la cordillera.

Los senderos de la ruta fueron construidos por los frailes franciscanos para cruzar los cerros, con la misión de evangelizar a los mapuches, siguiendo las huellas del puma. Así cuenta don Juan, el guía, quien en el pasado recorría la cordillera cazando estos animales junto a su padre, y que según Sebastián Gatica, "tiene un tranco vigoroso que agota a cualquiera".

Por su parte la comunidad de Chi Phat, en las montañas Cardamom de Camboya, es una pequeña y escondida villa rural que se dedica a la agricultura y la pesca, complementando su estilo de vida con pequeñas casas de huéspedes, donde reciben a los turistas y les ofrecen tours de bicicletas, trekking por la jungla y navegación por el río en botes a remo. La zona no tiene luz eléctrica - sólo en ciertos horarios con un generador- y todas las actividades se enfocan en educar a los turistas en la protección de la biodiversidad y recursos naturales de la zona.

La oferta de Travolution sigue creciendo de manera permanente y se pueden conocer más proyectos de turismo comunitario en el sitio www.travolution.org