Cuesta entender que se hable de "terrorismo" en la región cuando miles, cientos de miles de turistas, recorrieron felices y en paz los cuatro puntos de La Araucanía en la pasada temporada estival.

"¿Siente usted temor a ser víctima de un atentado?", pregunté a una señora con quien compartí la espera por un helado en Pucón. "¿Víctima de un qué?", me respondió. "Un atentado terrorista por parte de los mapuches", insistí. "Para nada... las tonteras que pregunta usted... Fíjese que con mi esposo hemos visitado varias comunidades y nos han tratado a las mil maravillas. ¡Y su comida es tan rica!", me respondió.


PEDRO CAYUQUEO / DIRECTOR


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Pedro Cayuqueo es periodista y columnista de The Clinic, El Post y El Mostrador.
 

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Editorial: El 2012, los mapuches y los medios (Enero. de 2012)

Editorial: Un balance esperanzador (Dic. de 2011)

Editorial: Todos invitados (Nov. de 2011)
 

 

Algo no cuadra en la insistencia de algunos sectores -políticos, judiciales y sobre todo gremiales- en insistir con el eslogan del "terrorismo mapuche". ¿A quién beneficia dicho discurso alarmista? No a los mapuches, no a los habitantes de la región y mucho menos al empresariado local, aquel que genera fuentes de empleo, que proyecta a la región y su gente, y que sueña con un territorio respetuoso de la diversidad étnica y donde vivir no resulte una odisea cotidiana.

Comenzando el 2012, la trágica muerte de siete brigadistas forestales en el incendio de Carahue -aun materia de investigación judicial- dejó al descubierto que culpar a los mapuches de todos los males sigue siendo para muchos un buen negocio. Y es que sin negar la existencia de conflictos no resueltos y hechos de violencia rural que deben ser investigados, generalizar con un discurso de "crónica roja" resulta a todas luces un despropósito.

Son incontables las iniciativas que buscan "cambiar" esta mirada negativa de nuestro pueblo y la región. "Esencia Mapuche", proyecto del cual damos cuenta en esta edición de MapucheTimes, es un ejemplo de ello. "Es peligroso que solo se hable de la realidad negativa de un pueblo, porque sin querer, todos piensan y peor aún, actúan como si todos fueran así", nos señaló May Garcés, pintora de Temuco y una de las impulsoras de esta maravillosa iniciativa.

ENAMA también apunta en la misma dirección. ¿Hace cuánto que los mapuches no nos reuníamos para, simplemente, destacar a nuestros pares? Sepan que fue una práctica habitual en las grandes organizaciones de la primera mitad del siglo XX; tanto la Federación Araucana como la Sociedad Caupolican buscaban relevar lo nuestro, acrecentar nuestra autoestima nacional, gestar redes de apoyo social y económico para el empoderamiento "de la raza".  Tal es la huella que transita ENAMA. Y su Cumbre, programada para el 14 de Junio, promete ser un evento sin precedentes.

¿Qué tal si comenzamos a destacar la parte llena del vaso?