La aparición de nuestro medio de comunicación no ha dejado indiferente a nadie en el ambiente periodístico, sobre todo regional.

Siempre debiera ser bienvenida la aparición de nuevos medios de comunicación, toda vez que contribuyen a democratizar la opinión pública, ampliar la oferta informativa y refrescar a su vez el ambiente periodístico local, a ratos anclado solo en abordajes "policiales" o "folclóricos" de nuestra realidad.


PEDRO CAYUQUEO / DIRECTOR


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Pedro Cayuqueo es periodista y columnista de The Clinic, El Post y El Mostrador.
 

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Editorial: Un balance esperanzador (Dic. de 2011)

Editorial: Todos invitados (Nov. de 2011)

 

 

Refrescar el ambiente periodístico local. Esto último es algo que MapucheTimes buscará realizar en cada una de sus ediciones quincenales. Y es que, lamentablemente, las miradas que restringen la pauta informativa mapuche -y con ello la realidad de toda La Araucanía- a meros hechos de violencia gozan todavía de buena salud en el sur.

Revelador resultó constatar, en fecha reciente, como entre las noticias destacadas del año de un importante medio impreso de Temuco no figuraba ninguna de carácter positivo respecto de los mapuches. Primaba, por lejos, el conflicto con sus marchas y contramarchas.

¿Las buenas noticias sobre los mapuches no venden periódicos?

Estamos convencidos de lo contrario. La buena recepción de MapucheTimes en diversos círculos sociales, políticos, incluso empresariales, da cuenta de una ciudadanía regional cansada de la "crónica roja" y que ve en los mapuches una oportunidad y no precisamente un problema para el desarrollo.

"¿A quién beneficia en la región titulares como "Araucanía en Llamas" o "Zona de Guerra"?", me consultó hace poco un empresario hotelero de Temuco, preocupado por la imagen de la región frente a los miles de visitantes que arriban a ella en época estival. A nadie por cierto, fue mi respuesta.

Ni a los mapuche, que ven una vez más tergiversada una lucha cargada de historia y justicia; Ni a la población local, que ve acrecentarse la frontera étnica y cultural con un pueblo llamado a ser su hermano; Ni mucho menos al empresariado local, principalmente aquel vinculado a las áreas del turismo y los servicios, que de a poco vislumbra en "lo mapuche" un tremendo potencial y no un problema de "seguridad pública".

Será uno de los desafíos este 2012 que comienza; cambiar la mirada, explorar otro enfoque, aportar a una nueva visión del Pueblo Mapuche, potenciar una pauta informativa que también nos hable de lo positivo y de aquello que la cercanía del conflicto nos impide a diario observar. He allí uno de los objetivos centrales de este nuevo proyecto editorial. Enhorabuena.